En mi mueble aparador había una balda de estantería que no sabía en que emplearla. ¿Que quedaría bien en ella? Y estuvo mucho tiempo vacía, pues hasta no dar con la solución no quería poner nada. Hasta que un día mi madre nombró LAS MATRIOSKAS. Desde ese mismo momento no me las pude quitar de la cabeza pero había un problema; los motivos originales de dichas muñecas no pegaban nada con mi estilo de decoración. Entonces lo vi claro, comprar unas matrioskas sin pintar y customizarlas a mi gusto. ¿Pero como? Pues aqui teneis el resultado.
Empezé a decorarlas con sellos, pero llegó un momento que se me terminaron. Entonces antes de comprar más (valen una pasta) puse las muñecas en el estante y les eché un vistazo... Me encantaban así, a medio hacer.
Ésta es la matrioska más grande
Y aquí un conjunto de matrioskas decoradas con los motivos típicos. ¿Que diferencia verdad?